LA MUERTE DE GERARDO ROZÍN: ORIGEN, TIPOS Y TRATAMIENTOS DE TUMORES CEREBRALES

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La noticia de la muerte de la muerte del periodista Gerardo Rozín, a causa de un tumor cerebral maligno que se le detectó hace un año, conmocionó al país en las últimas horas. Ya había generado preocupación durante la semana, cuando se conoció que su estado de salud era delicado.

Si bien, por pedido del reconocido presentador y creador de ciclos memorables, no se dio detalles de cuál fue el tipo de cáncer que padecía el rosarino de 51 años, la mirada sobre este tipo de patologías quedó en el ojo de los temas más consultados por los argentinos.

En ese contexto, LA NACION consultó a Alejandro Andersson, Médico Neurólogo, Director del Instituto de Neurología Buenos Aires (INBA), que explicó cómo se originan los tumores en el cerebro, las primeras señales, los tratamientos y la incidencia de los diferentes tipos.

Qué es un tumor cerebral

“Un tumor cerebral es el crecimiento anormal de las células del cerebro. Esto incluye a las neuronas y también a las células que sostienen a las neuronas, las cuidan, las nutren o les dan las vainas de mielina como son las células de la glía. También incluye a las envolturas del cerebro. A las células que forman las meninges. Todos estos componentes pueden transformarse y crecer en forma anormal, dando tumores cerebrales que pueden ser benignos o malignos, que son células que crecen sumamente rápido”, dijo Andersson y agregó: “Cuando hablamos de tumores malignos en el cerebro, algunos son primarios, es decir, se originaron en el cerebro. Otros, en cambio, son secundarios o metástasis. Son como una especie de sucursal de tumores que se originaron en otras partes del cuerpo y que han enviado parte de sus células a colonizar el cerebro”.

¿Cuáles son los primeros síntomas?

“Cuando antes se consulte y diagnostique es mejor para tratar de tener un tratamiento mejor y más efectivo. Los tumores, en cualquier parte del cerebro o del encéfalo, el tronco cerebral o todo lo que está dentro del cráneo al estar armando una estructura, que es el tumor, que no tendría que estar allí y como la caja craneana es rígida (no se puede extender) aumentan la presión. Este es uno de los síntomas”, explicó el profesional de la salud y agregó: “Lo primero que puede aparecer es dolor de cabeza, náuseas, vómitos, visión borrosa, trastornos del equilibrio, cambios de la personalidad, alteración de la conducta, somnolencia, afasia, convulsiones. Cuando un adulto, que no tienen ningún tipo de antecedentes y debuta con una primera crisis epiléptica, obviamente que lo primero que hay que descartar es que no tenga un tumor cerebral”.

Andersson agregó: “A veces también puede simular un accidente cerebrovascular (AVC), una persona que empieza con trastornos de fuerza o sensibilidad de un hemisferio del cuerpo o trastornos del lenguaje. Pero acá el daño no es provocado por un compromiso vascular, sino por células que crecieron de más y están dañando a otras partes que deberían cumplir sus funciones en forma adecuada”.

“Dependiendo de la zona del cerebro en la que se alojen los tumores, los problemas serán en diferentes partes del cuerpo que van desde la visión, el habla, la deglución, la fuerza en las extremidades, por mencionar algunos”, cerró.

¿Cuáles pueden ser las causas de los tumores cerebrales?

“El tumor surge cuando las células que están en el cerebro tienen mutaciones o cambios en su ácido desoxirribonucleicos (ADN). Es la parte de las células que da las instrucciones de lo que tiene que hacer. Estas mutaciones, a veces, producen que las células crezcan o se dividan más rápidamente, vivan más tiempo del que tienen que vivir y que, además, no cumplan la función para la que fueron programadas. Entonces, se va acumulando como una masa anormal que forma un tumor”, dijo Andersson y agregó: “En los adultos, los tumores cerebrales primarios, sin mucho menos frecuente que los secundarios o metástasis donde el cáncer comienza en otro lado del cuerpo que luego se disemina”.

Sobre este punto detalló: “Cualquier tipo de cáncer puede llegar al cerebro. Pero los más comunes son: el cáncer de mama, el de colon, el de riñón, de pulmón y el melanoma. Son los que más posibilidades tienen de hacer metástasis en el cerebro”.

¿Cuáles son los tumores cerebrales más frecuentes?

“Los tumores cerebrales malignos más frecuentes son glioblastoma, que hay tres casos por cada 100 mil habitantes. Le sigue el astrocitoma grado 3 que sería un paciente cada 200 mil habitantes y el linfoma, que sería secundario, es de un paciente cada 200 mil habitantes”, dijo el neurólogo.

Sobre los benignos explicó que “el más frecuentes por lejos, es el meningioma que se forma de las envolturas del cerebro y que se da en ocho cada 100 mil habitantes. En el caso del adenoma hipofisario es de cuatro personas cada 100 mil habitantes”.

¿Cuáles son los factores de riesgo?

“No siempre es clara la causa del tumor cerebral, pero lo que puede aumentar el riesgo de padecer uno es la exposición a la radiación. Otro es los antecedentes familiares de tumores cerebrales”, dijo Andersson.

¿Cómo se diagnostica?

Cuando hay una sospecha, además de hacer el examen neurológico completo, es muy importante el estudio por imágenes. La resonancia magnética cerebral o las tomografías son básicas. Una vez que se identificó el tumor, es importante recolectar una muestra del tejido anormal para hacer una biopsia. Esto es fundamental para la etapa del tratamiento”, explicó el titular de INBA.

¿Qué tratamientos hay en la actualidad?

“El tipo de tratamiento va a depender del tipo de tumor, eso se identifica con la biopsia, del tamaño y de la ubicación. Además, también se tiene en cuenta la salud general del paciente y lo que este decida”, dijo Andersson y comenzó a detallar: “La cirugía es una alternativa, sobre todo, cuando el tumor está en un lugar accesible para la extracción. En el caso de la radioterapia, utiliza diferentes rayos para matar las células del tumor. Por otro lado, está la radiocirugía que es una técnica enfocada en matar las células del tumor en una zona muy pequeña del cerebro”.

También está la quimioterapia que utiliza medicamentos para matar las células del tumor y ahora hay una especie de quimio que se llama terapia con medicamentos dirigidos que son fármacos que apuntan, como un misil, a objetivos específicos que van a anomalías muy precisas que están presentes en las células cancerosas”, explicó el neurólogo y cerró: “En los últimos años, también aparecieron los tratamientos con anticuerpos monoclonales. Después de los tratamientos, en general, muchos pacientes requieren algún tipo de rehabilitación”.


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